CAPITULO SEIS
N/A: El siguiente fic contiene lenguaje adulto y sexo explícito. Menores de 18 leen bajo su responsabilidad.
CUENTA CANDE:
Llegué a casa y me recosté en el sillón.
¡No podía creer que me había cojido al profe de Biología! Era el sueño de
varias... y yo lo había conseguido. Cada momento, cada caricia, cada sensación,
todo hacia replay en mi mente y mantenía la calentura a flor de piel. Saqué un
poco de jugo de la heladera. Mis viejos no estaban y mi hermano llegaba recién
en un par de horas, asi que no iba a perder tiempo cocinandome algo. Estaba por
prender la tele cuando sonó el timbre. Extrañada, me acerqué a abrir. Del otro
lado había un morocho impresionante. Tenía el pelo oscuro y ojos marrones. Una
remera blanca resaltaba su torso marcado y dejaba al descubierto unos brazos
increibles.
- Hola- saludó cordialmente.
- Hola- sonreí, sin dejar de pensar en lo
que sería tener a semejante pibe en la cama- ¿Vos sos...?
- Soy Vico... buscaba a Benja, somos
compañeros en la facu...
- Ahhh ¿Qué tal? Soy Cande, la hermana. Le
ofrecí la mano. El la tomó y me acercó para darme un beso en la mejilla.- Benja
no está...- logré decir.- Fue a un partido con unos amigos. Debe volver en hora
y media o dos horas...
Pareció contrariado.
- ¡Que bajón che!- se lamentó- Necesito que
me preste unos apuntes que son para pasado mañana, y el mañana no cursa.
- ¿No querés volver más tarde?- propuse.
- Es que vivo bastante lejos...
- ¿Querés esperarlo?- sonreí.
El vaciló.
- ¿No te molesta?
Negué con la cabeza.
- No, para nada. Además estoy sola en casa.
Recien llegué del cole.
Sonrió prestando atención a mi uniforme.
- Ok. Gracias, de verdad. Te lo agradesco.
Lo hice pasar. Se sentó en el sillón. Le
ofrecí un poco de jugo y le dije que volvía en un momento.
¡Dios! Lo que era ese pibe... Fui al baño y me saqué la tanga. Estaba un
poco húmeda por la calentura que me había provocado ese morocho. Acomodé mi
falda y desabroché un poco mi camisa hasta sacarme el sostén. Luego volví a
abotonarla, aunque no del todo.
¡Ah! Ahora si... ¡Me encantaba estar sin
ropa interior...!
CUENTA VICO:
Candela volvió y se sentó en el sillón que
estaba frente a mi. Era divina la pendeja. Flaquita, con una sonrisa compradora
y seductora. Todavía llevaba el uniforme del colegio. Estuvimos hablando de
algunas tonterías cuando estiró las piernas para apoyarlas en el respado del
sillón, recostandose un poco. Sus piernas estaban algo separadas y su falda era
muy corta, por lo que se debía ver su ropa interior. Sin embargo, pude ver, a
lo lejos, los pelitos de su concha. ¡Estaba sin ropa interior!
Perdí un poco el hilo de la conversación
porque me estaba calentando que fuera tan puta. Ella movía sus piernas a
proposito, con su mejor cara de ingenuidad, y yo no podía evitar desviar la
mirada a cada rato para mirar su conchita e imaginarme lo mojadita que debía
estar.
- ¿Querés mas jugo? ¿O un café? No se...
¿algo?- preguntó levantandose del sillón. "A vos entre mis
piernas" pensé, pero le dije que un
café estaba bien. Tardó unos minutos y volvió con una taza.
- Dejala ahí- dije señalando la mesita
ratona que estaba frente a mi. Se agachó para dejar la taza, dejando todo su
culito frente a mi. La falda era corta y al no tener ropa interior, pude verlo
en primer plano. Sin poder aguantar un segundo mas, empecé a acariciarlo con
mis manos. Ella dejó escapar un suspiro mientras yo presionaba su espalda para
que no se incorporara y empezaba a besar y manosear su colita.
- ¿Te gusta bebe?- dije en un susurro.
Ella asintió, sin poder hablar. Me incorporé
y la acerqué a una silla que estaba frente a un escritorio. La senté allí y me
agaché. Abri sus piernas, apoyandolas en mis hombros, y abriendo sus labios
vaginales empecé a meterle la lenguita. La metía cada vez mas adentro,
explorando su interior y disfrutando su humedad. Empecé, también, a meterle un
dedo, luego dos. Ella levantaba los brazos y se agarraba del respaldo de la
silla, arqueando su espada y presionando mi espalda con sus piernas para que
ejerciera mas presión sobre ella.
- Ahhhhhhhhhhhhhh- dijo finalmente,
mientras presionaba mi cabeza sobre su conchita y dejaba escapar un líquido
claro, que absorví con mis labios.
- ¿Te gustó?- pregunté, acercandome.
- Siiii- dijo rodeando mi cuello y
besandome apasionadamente. Empezó a desabrochar mis jeans. Bajó mis pantalones.
Esta vez fue ella la que me hizo sentar en la silla. Primero se sentó sobre mi,
besando mi boca y mi cuello, y frotando su conchita mojada sobre mi boxer.
- Ahhhhhh siiii, mas fuerte, puta!
Cuando vio que estaba al palo se agachó, y
corrió el boxer. Mi enorme pija salió erecta y ella sonrió. Empezó a frotarla
con sus manos, subiendo y bajando, mientras pasaba suavemente su lengua por la
puntita. Después se la metió toda en la boca. Entraba y salía con
desesperación, tratando de cubrirla toda, y atragantandose. Finalmente se
levantó y volvió a sentarse sobre mi. Tomó mi pija y empezó a frotarla sobre su
conchita, haciendo movimientos redondos. Finalmente no aguantó mas y se dejó
caer sobre ella, pegando un grito.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-
exclamó mientras empezaba a saltar sobre mi.
Yo la tomé de las caderas. Era tan flaquita
que podía manejarla sin problemas ,asi que pude acelerar al máximo los
movimientos.
- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiii, dale
puta! mas rápido!!!! Ahhhhhhhh Dios!! que buena que estas, pendeja!
Pasaron unos minutos y creí que iba a
estallar.
- Ahhh voy a acabar, linda!
- Ahhhhhhhhhhhhh- gritó ella, aferrandose a
mi, abrazandome, mientras teníamos un orgasmo simultaneo. Suspiré, disfrutando
la sensación de llenarle la conchita de leche tibia. Ella desaceleró su
respiración, todavía con mi pija en su concha, haciendo movimientos suaves y
redondos. Saqué su camisa y dejé al descubierto sus senos. Eran pequeños, pero
sus pezones estaban duritos por la calentura. Ella seguía moviendose suavemente
mientras yo pasaba mi lengua por sus pechos, chupandolos y succionandolos,
apretandolos con mis dedos. Ella se arqueaba hacia atrás, con una cara de
completo placer, y yo me volvía loco. Se mordió el labio mientras me rodeaba
con sus brazos.
- Ahhhh- suspiró.- Que bien se siente tu
lechita dentro mio, negri!
- ¿Te gustó flaqui?- sonreí.
- Me encantó!
Se levantó, con algunas gotas de mi leche
saliendo entre sus labios vaginales. Acomodó un poco su falda y abrochó su camisa
mientras yo buscaba mi ropa y me vestía.
- Podemos repetirlo cuando quieras,
hermosa.
Ella sonrió y se acercó un momento a su
mochila, que estaba en un rincón. Luego volvió con un trozo de papel y me lo
dio.
- Cuando VOS quieras...- exclamó con un guiño.
Miré el papel y era un número de teléfono.
Sentimos un ruido en la puerta que no
sobresaltó. Rápidamente me senté en el sillón mientras ella iba a la cocina.
Benja entró, sorprendido de verme.
- ¿Vico? ¿Cómo andas, pibe? ¿Qué haces aca?
Cande apareció en el living, con su mejor
carita de nena inocente, y abrazó a su hermano.
- ¡BEN!- se colgó de su cuello.
- ¿Cómo anda mi enana favorita?
Ella golpeó su brazo.
- Le dije que te esperara porque vive
lejos, un bajón si hacía el viaje al pedo.
- No te hagas drama, Can. Sos divina,
hermanita!- comentó mientras se sentaba conmigo, charlabamos y me pasaba los
apuntes. De reojo pude ver que Cande se iba a su habitación, lanzandome un
guiño cómplice.
Pero no me preocupé, porque sabía que nos
ibamos a volver a ver.
--- Tatiii <3
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